Parece que no te conozco
un día me miras y me sonríes
y el otro sin pensarlo de mí te ríes;
no debí mirarte a los ojos
Me engañaste con tu dulzura
me sedujiste con el calor de tu sonrisa
cruzaste la línea que mantenía equilibrada mi vida
y me dejaste una noche de amargura
Quisiste regalarme una rosa
pero vi de lejos las espinas;
ya no quiero esperarte en la esquina
y ser la tonta que a tu ego engrosa
¡Qué equivocada estaba
y cuánta verdad en esa frase que de mí alejaba!
pues todo lo que empieza algún día acaba;
triste me hiciste mientras la función duraba
Sal de mi vida
busca la mejor salida
y ya no vuelvas a pronunciar mi nombre
porque dejaste de ser el mejor de los hombres

